Las estrellas más calientes PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 08 de Septiembre de 2007 11:55

En la constelación del Cisne brilla con gran intensidad Deneb, una estrella blanquiazulada de primera magnitud. rivaliza en luminosidad con otros dos astros, con los cuales forma el gran triángulo que caracteriza las noches estivales: Vega (alfa lyrae) y Altair (alfa Aquilae). Si se hacen algunos cálculos para descubrir cuál de las tres es la estrella intrínsecamente más brillante, los resultados son sorprendentes: en efecto, mientras que Vega y Altair sólo distan de nosotros 27 y 16 años luz respectivamente, Deneb se encuentra a nada menos que 1.600 años luz.


Así pues, las magnitudes absolutas de las tres estrellas resultan ser de 0,65, 2,3  -8,4. Deneb es casi 180.000 veces más luminosa que el Sol, 420 más que vega y 19.000 veces más que Altair.

¿Dónde se encuentran?


Hay otras estrellas como Deneb, e incluso más luminosas, observables a simple vista: Rígel, supergigante azul en la constelación de Orión: zeta-1 Scorpii, de magnitud visual absoluta -8,7, rho Cassiopeiae, intrínsecamente dos veces más luminosa que Deneb, y P Cygni, dos magnitudes absolutas más luminosa que esta última.

También están eta Carinae, rodeada por un envoltorio gaseoso y HD93129 A, en la constelación de la Carina.

El rasgo que comparten todas estas estrellas es que su extraordinaria luminosidad intrínseca se debe a un radio notable y sobre todo a una temperatura superficial muy elevada situada entre 10.000 y 50.000 ºK; pertenecen por lo tanto a los primeros tipos espectrales, O y B.

Estas estrellas superluminosas se encuentran en el disco de la Vía láctea, es decir, en una zona que contiene mucho gas y polvo, el material del que nacen continuamente nuevas estrellas. Son todas jóvenes, en algunos casos prácticamente recién nacidas. En general no están solas, sino que pertenecen a grupos que reciben el nombre de asociaciones OB, por el gran número de estrellas O y B que en ellos se observan. al asociación más famosa es la OB1 Orionis, a la que pertenecen Rígel, las supergigantes de tipo B kappa, épsilon y zeta Ori, y las estrellas han nacido juntas, de la misma enorme nube de materia interestelar.

Diagrama luminosidad-temperatura de las estrellas:

Diagrama temperatura-luminosidad

Una vida muy breve

hemos visto que estos astros emiten al espacio una cantidad enmensa de luz. Una de las relaciones más importantes en astronomía, la relación masa-luminosidad, establece que la luminosidad de una estrella es aproximadamente propocional al cubo de su masa. De hecho, si una estrella tiene una gran masa, su temperatura central es muy elevada, la velocidad con que quema el combustible es muy alta y su luminosidad, en consecuencia, aumenta.

Evidentemente, las estrellas superluminosas azules son también las estrellas más masivas que se conocen: se calculan para ellas masas de entre 50 y 100 masas solares.

Al quemar con tanta rapidez primero el hidrógeno y luego el helio que las constituye, su evolución es especialmente veloz. En poco tiempo (pocos millones de años) pasan a los tipos espectrales más avanzados, hasta llegar al tipo M, y finalmente estallan como supernovas. se comprende fácilmente que estas estrellas sean poco abundantes. El nacimiento de estrellas tan masivas como estás es poco frecuente y su supervivencia es muy breve.

Las estrellas de Wolf-Rayet

NGC2359Existen además unas extrañas estrellas, las estrellas de Wolf-Rayet, así llamadas por el nombre de un astrónomo alemán y otro francés que fueron los primeros en estudiarlas. También las estrellas de Wolf-Rayet con astros supergigantes y luminosos, de elevadísima temperatura, comparable a la de las estrellas de los tipos O y B. Pero su peculiaridad reside en el hecho de que en sus espectros no aparecen las líneas del hidrógeno, el elemento más corriente en todas las estrellas, mientras que son muy intensas las líneas del nitrógeno y del carbono. Emiten un poderoso viento estelar, que les hace perder una diezmilésima de la masa solar al año; el espectro de este viento aparece dominado por el helio. En la imagen, la nebulosa NGC2359, que incluye una estrella WR.

La materia perdida en el espacio forma a veces una vasta nebulosa, iluminada por la caliente estrella central. la interpretación dada al extraño comportamiento de las Wolf-Rayet es la siguiente: estas estrellas han expulsado su envoltorio superficial de hidrógeno y tienen expuestos los estratos subyacentes, ricos en elementos producidos por las reacciones nucleares: carbono, nitrógeno y oxígeno. Se trata en pocas palabras, de hornos nucleares “a cielo descubierto”.

Última actualización el Viernes, 25 de Abril de 2008 09:52