El telescopio refractor PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 02 de Septiembre de 2007 03:17

Los telescopios se dividen en tres categorías: con objetivo de lentes, objetivo de espejo  mixtos. Se denominan refractores porque la formación de la imagen se basa en la desviación que sufren los rayos luminosos al atravesar las lentes.

Esquema óptico telescopio refractor
Imagen: Astronomía Sur

Ventajas del refractor

La ventaja más significativa es la mayor nitidez y el contraste que caracterizan a sus imágenes. Estas características, apreciables sobre todo en el caso de las estrellas dobles, se deben a que ninguna obstrucción pertruba o interfiere con el paso de los rayos luminosos, como sucede en los reflectroes con los diversos soportes y espejos secundarios. Además el tubo del refractor es cerrado y esto se traduce en que la aclimatación para evitar turbulencias del aire del interior del telescopio es mucho menos y menos evidente.

A menudo las imágenes del refractor son mejores porque las superficies de sus lentes admiten un error de elaboración cuatro veces mayor que el tolerado por los espejos. Esto significa que un objetivo de lentes es prácticamente “perfecto” si los errores máximos que presenta son del orden la 1/2 la longitud de onda de la luz visible. Para que pueda decirse otro tanto de un objetivo de espejo, esta precisión debe aumentar hasta 1/8 de la longitud de onda.

Sin embargo, entre los instrumentos comerciales es frecuente encontrar ópticas cuya “perfección” no se extiende más allá de 1/4 o 1/5 de la longitud de onda de la luz visible.

Esto equivale a decir que es mucho más fácil encontrar refractores perfectos que reflectores igualmente buenos.

 Telescopio de gran calidad Takahashi

Desventajas del refractor

En el siglo XIX se alcanzó el apogeo de la construcción de enormes refractores. En Yerkes se construyó uno de 102cm de diámetro, que hoy en día todavía se usa.

Sin embargo, ya entonces se sabía que la construcción de refractores todavía más grandes no sería conveniente, ya que el proporcional aumento en espesor de las lentes habría determinado la absorción de una proporción nada despreciable de la luz recibida.

Para complicar las cosas, esta absorcion no es uniforme, lo cual crea grandes problemas para muchos trabajos de astrofísica.

En los grandes refractores, las desigualdades en la densidad del cristal imponen la necesidad de efectuar correcciones zonales; por otra parte, las grandes lentes requieren en la práctica formas esféricas, aunque sea localizadas.

Otro inconveniente bien conocido de los refractores es la aberración cromática residual, que orla las imágenes con una franja azul violácea. Pero el defecto más grave para el aficionado es el coste, que hace que este tipo de telescopio sea más caro (mucho más caro) que los reflectores de igual apertura.

Los mejores refractores: Los apocromáticos

Ya se ha dicho que una de las desventajas del telescopio refractor es la aberración cromática residual, pero este efecto no es perjudicial si la distancia focal no es inferior al valor del diámetro del objetivo elevado al cuadrado. Por ejemplo, para un 10cm, la distancia focal mínima debe ser de 1m; para un 15cm, de 2,25m y así sucesivamente. Esta regla vale para los objetivos comunes de dos lentes, es decir, para los definidos como acromáticos. Pero desde hace algunos años se comercializan objetivos de tres lentes o al flúor, denominados apocromáticos. Con estos objetivos, es posible reducir notablemente la relación focal, gracias a la considerable corrección de la aberración cromática residual.

A igualdad de diámetro, los refractores apocromáticos son los mejores instrumentos, si por tal cosa entendemos los que ofrecen imágenes más nítidas y contrastadas.  Vistos a través de estos instrumentos, los detalles de la superficie lunar por ejemplo, parecen esculpidos. Por desgracia los apocromáticos son bastante más caros que los refractores acromáticos habituales.

Aun que en la relación prestaciones/coste el refractor salga relativamente mal parado de la comparación con el reflector, se trata de un telescopio que siempre representa una excelente elección para los aficionados a la observación visual de las estrellas dobles, la Luna, el Sol y los planetas. Un refractor de 10cm, aun cuando sólo sea acromático, es un instrumento óptimo para el astrónomo aficionado; los espectáculos que es capaz de ofrecer no desmerecen respecto a los que ofrecen reflectores mucho mayores de 20 o 25 cm. No debemos olvidar que el primer límite de un telescopio nos lo pone el cielo.

Los refractores están además muy bien protegidos contra las luces parásitas y necesitan muy poco mantenimiento.

Última actualización el Domingo, 07 de Octubre de 2007 12:17