De paseo por el Universo PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 1
MaloBueno 
Escrito por Alejandro Fernández   
Viernes, 29 de Febrero de 2008 08:13

Aunque no nos damos cuenta, la Tierra, el Sol y la Vía Láctea nos llevan de viaje a velocidades de milloens de kilómetros por hora. Por razones físicas y sobre todo metafísicas, los antiguos imaginaron una Tierra inmóvil en el centro del cosmos; pero se equivocaban. Como una desenfrenada astronave, nuestro planeta surca los espacios celestes a velocidades de vértigo, llevándonos de viaje por intrincados senderos trazados por las leyes de la naturaleza, en la vastedad de un universo que no tiene centro. 

 

Viajando por el Universo

 

Sin embargo, pese a las increíbles velocidades en juego, no experimentamos ninguna de las "sensaciones de movimiento" que aparecen, por ejemplo, durante un viaje en tren o en avión. La razón es sencilla: esas sensaciones no dependen de la velocidad en sí misma, sino de los cambios de velocidad, es decir, de las aceleraciones y de las fuerzas que las producen.

 

Ahora bien, las missmas fuerzas que impulsan a la Tierra actúan también sobre nuestro cuerpo y, por lo tanto, no generan ninguna diferencia de aceleración entre nosotros y el planeta que tenemos bajo nuestros pies y que es nuestro punto de referencia. La única excepción a esta regla es uno de los movimientos más lentos de la Tierra: su rotación en torno a l eje polar, causa de la alternancia de noche y día.

En este caso, las velocidades dependen de la latitud del lugar: hasta 1.600 km/h para quien se encuentra en el ecuador y prácticamente despreciable en las proximidades de los polos. Por este motivo, los modernos aviones de pasajeros no pueden ganar la carrera al Sol yendo de este a oeste sobre rutas próximas al ecuador, mientras que en las cercanías de los polos los viajeros pueden ver dos o más crepúsculos consecutivos, y sus correspondientes amaneceres, en el transcurso de unas pocas hora. ¡Pero no siempre ha sido así!

 

En el pasado, la peonza terrestre giraba todavía más vertiginosamente, con la consecuencia de que los días y las noches duraban menos. La interacción con la Luna, que se manifiesta a través de las mareas oceánicas, ha obrado el efecto de enlentecer la rotación de la Tierra y de aumentar la distancia entre nuestro planeta y el satélite.

 

La rotación diurna de la Tierra ejerce una fuerza contraria a la atracción gravitatoria que nos mantiene unidos a la superficie del planeta: de hecho, pesamos menos en el ecuador que en los polos. Aun así, el fenómeno es de escasa intensidad (como máximo un 4% de la fuerza a la que estamos sujetos) y no podemos advertirlo de manera fisiológica al desplazarnos de un sitio a otro del planeta, ya que la variación es continua y muy lenta.

 

Revoluciones galácticas

 

Bastante mayor es la velocidad con que la Tierra se desplaza alrededor del Sol: 100.000 km/h, como resulta fácil comprobar si se recuerda que nuestro planeta recorre una órbita casi circular, de unos 150 millones de kilómetros de radio, en el plazo de un año. Esta extraordinaria velocidad, necesaria para equilibrar la atracción del Sol, representa en realidad el 10% de la velocidad con que el mismo sistema solar se mueve dentro de la galaxia.

 

Obedeciendo a un principio jerárquico del macrocosmos, según el cual los cuerpos más masivos "dominan" a los menoras, nuestra estrella, que obliga a la modesta Tierra a girar a su alrededor, se ve a su vez obligada por el conjunto de las estrellas de la Vía Láctea a girar alrededor del centro del sistema; es evidente que esta misma regla, válidad para todas y cada una de las estrellas, impide el colapso de la galaxia.

 

Pese a la formidable velocidad de 300 km/s, el sistema solar necesita 200 millones de años para describir una vuelta completa alrededor del centro galáctico; de hecho, el radio de esta órbita equivale a la distancia que la luz recorre en 25.000 años, viajando ininterrumpidamente a ~300.000 km/s

 

Los movimientos mencionados hasta ahora se desarrollan en el interior de la galaxia, que hemos considerado como un sistema de referencia inmóvil, en una actitud similar a la del pasajero de un avión, que evalúa los movimientos de sus compañeros de vuelo con respecto a la carcasa del vehículo, olvidando que todos juntos, máquina y tripulación, viajan a 900 km/h con respecto al suelo. También la Vía Láctea se mueve como un cuerpo único en el espacio, para contrarrestar la atracción gravitatoria de las galaxias vecinas. Las velocidades relativas, del orden de cientos de miles de kilómetros por hora, podrían parecer pequeñas en relación con las enormes distancias intergalácticas, pero mantenidas durante miles de millones de años serán suficientes para recombinar completamente la materia de esta "porción" de universo.

 

El Gran Atractor

 

Pero esto no es todo; como un cuerpo único, el Grupo Local se precipita a un millón de kilómetros por hora hacia el coración del gran cúmulo galáctico de Virgo, con el que está relacionado gravitacionalmente. La atracción de la densa concentración de galaxias es de tal magnitud que resulta suficiente para invertir el natural movimiento de expansión del universo y obligar a todos los cuerpos con masa de esta región del espacio, y, por lo tanto, también a nosotros, a converger hacia el centro del cúmulo. 

 

Para llegar al fondo del "pozo" haría falta un tiempo comparable a la edad del universo, unos quince mil millones de años. Además, la caída hacia el cúmulo de Virgo no es el movimento último; parece ser que una vasta región del espacio, de unos 25 millones de años luz de extensión, que también nos abarca a nosotros, está dominada por la fuerza graviatoria de un fantasmagórico Gran Atractor, hacia el cual es posible que caigamos a una velocidad de 600 km/s

 

Cúmulo aco3627
El cúmulo galáctico ACO3627
parece encontrarse bastante
cerca de lo que sería el "centro"
del Gran Atractor

 

Finalmente, todos juntos, los cuerpos de esta región participan en el movimento general de expansión del universo. 

 

Más información sobre el Gran Atractor: Espacio Profundo  

 

designed by ueberkrass