| La fórmula de Drake |
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| Escrito por Alejandro Fernández | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Domingo, 17 de Febrero de 2008 09:52 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Más allá de la poderosa motivación que impulsa al hombre a realizar este tipo de investigaciones, es necesario ante todo que el proyecto descanse sobre sólidads bases científicas y que ofrezca unas posibilidades razonables de éxito para justificar su financiación.
Estos requisitos estaban sin duda muy claros para el más famoso pionero en este campo: el radioastrónomo estadounidense Frank Drake, que en 1960 inició el primer proyecto SETI, orientando la antena de su instrumento hacia dos estrellas semjantes al Sol. En efecto, Drake concibió una fórmula para calcular la cantidad de civilizaciones tenológicas que puede haber actualmente en nuestra galaxia y, de hecho, el número resultante es extraordinariamente elevado, tanto que la inversión en un proyecto como el SETI queda plenamente justificada. Aun así, la fórmula está basada en factores que no son científicamente determinables de manéra unívoca, sino que son fruto de especulaciones, y ésta es precisamente su limitación.
Una fórmula no unívoca
Así pues, la fórmula de Drake permite calcular el número de civilizaciones tecnológicas contemporáneas (N) presentes en la galaxia, como un producto de diferentes factores, cada uno de los cuales expresa la probabilidad de que se verifiquen ciertas condiciones consideradas fundamentales para el desarrollo de tales culturas. La fórmula es la siguiente:
N = Ns X Fs X Fp X Nt X Fv X Fvl X Fct X VMct
El primer término, Ns, es el número de estrellas existentes en nuestra galaxia, y es, probablemente, el que se puede establecer con mayor exactitud: se sitúa entre 100.000 y 300.000 millones, según los distintos cálculos.
Fs indica la proporción de estrellas simples de tipo solar y Fp, el porcentaje de estas estrellas que pueden tener un sistema planetario. Se considera que las características fundamentales para que una estrella posea un sistema planetario con planetas situados a la distancia oportuna (de manera que exista un ambiente apto para la vida, es decir, ni demasiado frío ni demasiado cálido, según nuestros conocimientos biológicos) son las de nuestro Sol: una estrella simple, enana amarilla de baja temperatura superficial, que gira lentamente y posee abundantes elementos pesados.
El término Nt, representa la fracción de estrellas con un planeta en la posición oportuna, es decir, a una distancia que garantice variaciones térmicas reducidas, y con condiciones fisicoquímicas semejantes a las de la Tierra (como la presencia de atmósfera de composición análoga y de agua); por lo tanto, planetas "habitables".
Fv indica el porcentaje de estrellas con un planeta "habitable" donde se ha desarrollado la vida; pero sólo en una fracción de estos planetas (Fvl) puede haber vida inteligente; finalmente, la evolución hacia una civilización tecnológica sólo puede haberse verificado en un porcentaje Fct de estos últimos.
En realidad, sabemos muy poco acerca de las probabilidades de que se desarrolle la vida en ambientes ajenos al nuestro, y todavía menos sobre la posibilidad de que no supere la fase de vida bacteriana o, por el contrario, evolucione hacia la vida inteligente, capaz de aprovechar los recursos del ambiente.
El último factor (VMct) hace referencia a la duración media de una civilización tecnológica, como fracción de la edad de la galaxia. Evidentemente, es preciso que las otras culturas sean contemporáneas a la nuestra para que existan posibilidades de contacto. También este factor es fruto de extrapolaciones basadas en nuestra historia.
El factor distancia
Atribuyendo valores considerados realistas a los diversos factores de la fórmula de Drake, obtenemos un número enorme de civilizaciones tecnológicas contemporáneas a la nuestra: tal vez decenas de millones. Sin embargo, si consideramos que el volumen ocupado por ellas se reduce al plano galáctico, podemos calcular que la distancia media entre una y otra debe de ser del orden del centenar de años luz, una distancia insalvable con las tecnologías actuales, incluso para el simple intercambio de mensajes.
Esta dificultad se añade a la incertidumbre que pesa sobre muchos de los parámetros de la fórmula, que pueden elegirse de manera bastante arbitraria, para llegar finalmente a resultados muy diferentes.
Aun así, si consideramos que en el universo hay por lo menos 100.000 millones de galaxias, cada una de las cuales está compuesta por unos 100.000 millones de estrellas, resulta imposible no confiar en la posible existencia de otras civilizaciones. Un cálculo optimista permite pensar en varios billones de planetas con vida inteligente. En cuanto a las posibilidades de contacto... ésa es otra historia que probablemente nunca conoceremos.
Naturalmente, hoy por hoy no tenemos forma de averiguar si estos cálculos y suposiciones están en lo cierto.
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| Última actualización el Viernes, 25 de Abril de 2008 10:26 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||




Un proyecto científico destinado a la búsqueda de vida inteligente en el universo, como el Seti, es necesariamente muy complejo y costoso, porque exige la utilización de instrumentos muy avanzados, como, por ejemplo, los modernos radiotelescopios para indagar en las profundidades del cosmos.
El factor distancia, que no está contemplado en la fórmula de Drake, es muy importante: aunque el número de civilizaciones con las que podríamos entablar contactos sea enorme, las distancias son tan impresionantes que el diálogo se vuelve imposible.


