| La observación visual de las nebulosas |
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| Viernes, 04 de Enero de 2008 15:54 | |||||||||
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Más tarde, los instrumentos han permitido comprobar que la terminología de nebulosas de Messier incluye una serie de objetos muy diferentes entre sí. Algunos son visibles a simple vista, pero para la mayoría se necesitan unos prismáticos o um pequeño telescopio. Se trata de galaxias, cúmulos globulares y abiertos, nebulosas planetarias, nubes interestelares, etc. Las verdaderas nebulosas son cúmulos de gas y polvo presentes entre las estrellas o alrededor de ellas. Pueden ser luminosas u oscuras, depende de si se encuentran más o menos cercanas a las estrellas. Las nebulosas luminosas se clasifican en difusas y planetarias. Las primeras son muy grandes y constituyen zonas en las que están naciendo nuevas estrellas; las segundas representan material expulsado por una estrella que es visible en su centro (habitualmente una enana blanca). Las nebulosas difusas pueden ser de emisión o de reflexión. El primer caso se da cuando una intensa radiación de alta energía de una estrella cercana excita los átomos (sobre todo los de hidrógeno) de la nebulosa, que "devuelven" la energía recibida en forma de luz. Este tipo de comportamiento es semejante al de las lámparas de neón. Las nebulosas de reflexión, en cambio, se limitan a reflejar la luz de las estrellas cercanas y, por lo tanto, son del mismo color que la luz estelar que las ilumina. El ejemplo más conocido de objetos de este tipo está en las nebulosas que rodean las Pléyades, mientras que la nebulosa de emisión (aunque parte es de reflexión) más famosa es M42, en la "espada" de Orión. Un ejemplo célebre de nebulosa planetaria es M57, la nebulosa del anillo.
Cómo observar las nebulosasLas nebulosas, esos lejanos astros, no ofrecen grandes alicientes de trabajo científicamente útil para el aficionado. En compensación, su vista nos hace penetrar en el espacio más profundo. Hay que destacar que, en contraposición a lo que sucede con los planetas y con las estrellas dobleas, aquí la fotografía registra más detalles que la observación visual. Debido a su muy débil brillo, es decir, a la luminosidad superficial unitaria, estos astros necesitan grandes aberturas, pocos aumentos y, sobre todo, un cielo límpido o muy oscuro. La pupila de salida debería ser aproximadamente de 6mm, pero esto depende mucho del estado del cielo. Recordad que la pupila de salida se obtiene dividiendo el diámetro del objetivo por los aumentos; por ejemplo, una de 6mm se puede obtener de un 60mm a 10x o de un 120mm a 20x. Cerca de los centros luminosos, o con un poco de Luna, puede resultar más conveniente una pupila de salida de alrededor de 2-3mm, que hace que el fondo se vuelva un poco más oscuro. Para estas observaciones, una regla práctica afirma que con los instrumentos para aficionados los mejores aumentos son los que igualan el radio del objetivo expresado en milímetros; o sea, 75x para un 150mm y 100x para un 200mm; es el viejo valor del aumento resolvente (según los "textos clásicos" ésta es la ampliación mínima que permite resolver todos los detalles contenidos en la imagen telescópica). Obviamente, para la observación de las nebulosas y de las galaxias, los instrumentos más adecuados son los reflectores, ya que ofrecen buenas aberturas a precios asequibles. En este sentido, el aparato más apropiado es el Newton en montura dobsoniana. Una abertura de 20cm resulta bastante satisfactoria. Para las nebulosas menos extendidas angularmente, como las planetarias, la ampliación máxima aconsejada es en cambio la que iguala el diámetro del objetivo expresado en milímetros. Consejos útiles para observar nebulosasAdemás de un cielo lo más oscuro posible y sin Luna, la observación adecuada de estos objetos exige algunos cuidados, como, por ejemplo, un determinado periodo transcurrido en la oscuridad (alrededor de 15 minutos) antes de intentar localizarlos. Además, debe usarse la visión desviada y las ópticas han de estar en perfectas condiciones. Es importante darse cuenta de que en la contemplación de estos astros, una óptica limpia y con las capas de revestimiento "perfectas", rinde más que una óptica de mayor diámetro que no se encuentre en perfecto estado. Lo mismo vvale para las condiciones del cielo. Con este propósito, es interesante recordar que la nebulosidad alrededor de Mérope (Pléyades) fue descubierta visualmente, en venecia en 1859 por W. Tempel, con un refractor de 102 mm, y que L. Swift, en 1874, pudo ver esta nebulosidad con un instrumento de sólo 51 mm. ¿Cuál es el límite de la magnitud de un telescopio para estos objetos? Empíricamente se contesta: una magnitud menos que la de las estrellas, o sea, en lugar de m (límite) 6,8 + 5logD (con el diámetro D del objetivo en centímetros se tiene: m (límite) = 5,8 + 5log(D) Obviamente, se trata de un valor aproximado, ya que el valor exacto depende mucho de la limpidez del cielo y de la extensión de la nebulosa, de manera que la estimación es difícilmente previsible. A veces, se dan unas condiciones de cielo tan favorables que la magnitud límite de las nebulosas resulta igual a la de las estrellas, mientras que a menudo puede resultar inferior en 2 valores. Con Luna o cerca de las grandes ciudades, la variación aumenta hasta 3 o 4 magnitudes. Este tema está tratado en otra ficha, pero igualmente recordamos que para las nebulosas de emisión resultan muy útiles los filtros nebulares. Éstos dejan pasar la radiación proveniente principalmente de estos astros, mientras que bloquean la artificial y la procedente de nuestra atmósfera.
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| Última actualización el Viernes, 25 de Abril de 2008 09:53 |



Charles Messier, que vivió entre 1730 y 1817, fue un gran cazador de cometas. Durante las numerosas noches que pasó detrás de su telescopio, descubrió una serie de objetos nebulosas, semejantes a los cometas, pero inmóviles. Su instrumento y las teorías d ela época no estaban lo suficientemente perfeccionados como para poder dar una explicación adecuada de la naturaleza de estros astros, por lo que tan sólo se limitó a la compilación de una catálogo, hoy conocido como Catálogo Messier.







