Los satátelites de Saturno II: Encélado PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 5
MaloBueno 
Lunes, 12 de Noviembre de 2007 14:34

Encélado es el satélite con mayor albedo conocidoDespués de hablar de Hiperión, la luna caótica , continuamos este viaje por los satélites de Saturno hablando de Encélado, el satélite más claro y reflectante del sistema solar. Además Encélado orbita en el interior del anillo E de Saturno.

Con un diámetro de unos 500km, Encélado es apenas más grande que el satélite vecino suyo, Mimas, pero es bastante más brillante. De hecho, este satélite ostenta en el sistema solar el récord de albedo (la fracción de energía luminosa solar reflejada por la superficie), que se acerca mucho a la unidad. Este brillo resplandeciente, semejante al de la nieve fresca, había hecho pensar (sobre la base de las primeras imágenes de baja resolución enviadas por Voyager I) que la superficie de Encélado era lisa, completamente desprovista de cráteres u otras estructuras.

Esta suposición ha sido parcialmente desmentida por las imágenes enviadas por el Voyager 2, que se acercó al satélite hasta una distancia de 87.000 kilómetros. 

Encélado presenta dos tipos de terreno: uno más craterizado y otro bastante menos, pero rico en surcos y "estrías" de varios cientos de kilómetros de longitud, notablemente semejante a la superficie observada por los Voyager en Ganimedes, el más grande de los satélites galileicos de Júpiter.

El estado de degradación de los bordes de los cráteres y la presencia de estructuras lineales complejas, claramente superpuesta sa los propios cráteres, testimonian los diversos procesos (además de los impactos) que han modelado la corteza del satélite.

Calentamiento mareal de Encélado

Sobre la base de estas observaciones se puede llegar a la conclusión de que Encélado debe de haber sufrido una "reelaboración" parcial de la superficie en tiempos relativamente recientes. El origen de este proceso reside probablemente en el calentamiento mareal que habrían podido provocar las interacciones con Saturno y con otro satélite, Dione (cuyo periodo orbital es exactamente el doble del de Encélado, lo cual da lugar a un fenómeno de "resonancia"). Se trataría por lo tanto, del equivalente saturniano de los procesos en el sistema de Júpiter determinan el vulcanismo de Ío .

Modelo de Encélado

Según esta idea, el calor acumulado como consecuencia de los procesos mareales ha sido suficiente para volver líquida la mayor parte de la masa del satélite por debajo de una fina corteza de hielo, corteza que a su vez habría experimentado tensiones en diversos puntos, donde se han producido fracturas y perforaciones. De esta forma, la superficie preexistente habría sido cubierta por extensiones de "lava" acuosa.

Encélado emite chorros de material durante su órbita alrededor de SaturnoEsta hipótesis es coherente con el hecho de que la órbita de Encélado se encuentra en el interior del finísimo y tenue anillo E de Saturno; el satélite podría ser la fuente que continuamente suministra al anillo material, expulsado de los géiseres activos sobre su superficie o a consecuencia de impactos meteoríticos. Una vez expulsado, el material escaparía fácilmente del satélite a causa del débil campo gravitatorio.

¿Resonancia destruida?

SIn embargo, existen problemas desde el punto de vista cuantitavtivo: en las condiciones actuales, resulta difícil explicar que la fricción del as mareas pueda haber desarrollado la gran cantidad de calor necesaria para desencadenar un proceso de fusión y de rejuvenecimiento superficial a gran escala. 

Una posible solución a este problema fue propuesta en 1983 por los astrónomos estadounidenses J. Lissauer, J. Cuzzi y S. Peale, que adviertieron que Jano, uno de los pequeños satélites coorbitantes cercanos al borde exterior del sistema de anillos, se encuentra también a escasa distancia de una intensa resonancia orbital con Encélado (con una relación de 2:1 entre los dos periodos de revolución). En caso de que la resonancia haya sido exacta en el pasado este fenómeno habría "obligado" a la órbita de Encélado a ser mucho más excéntrica de lo que es en la actualidad, determinando así un mecanismo mareal suficiente para fundir el material del satélite. La energía habría sido proporcionada por los anillos de Saturno, que interactúan fuertemente con Jano e influyen sobre su órbita. Los tres investigadores han postulado la hipótesis de que la resonancia, presente hasta hace algunas decenas de millones de años, fue destruida por un violento impacto exterior, que habría alterado la órbita de Jano y creado a la vez otro satélite coorbitante, Epimeteo.

Última actualización el Viernes, 25 de Abril de 2008 09:59