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Los oculares, los buscadores, los diafragmas y los filtros son solamente algunos de lso accesorios que se pueden acoplar a un telescopio . La lente de Barlow
Entre los muchos accesorios disponibles, destaca la lente de Barlow, así llamada porque fue desarrollada por el matemático inglés Peter Barlow. Se trata por lo general de un doblete acromático negativo, que insertado entre el ocular y el objetivo vuelve menos convergente el haz óptico. De esto resulta un incremente de la distancia focal y, por lo tanto, la posibilidad de disfrutar de más aumentos con el mismo ocular. Puede resultar muy útil si nos gusta utilizar oculares de gran campo (por ejemplo un 20mm) pero ofreciendo gran aumento. Por lo general, el factor de ampliación de la lente de Barlow es de 2x, lo cual significa por ejemplo, que permite obtener con un ocular de 12mm los mismos aumentos proporcionados por un ocular de 6mm, pero con la ventaja de que la extracción pupilar del ocular de 12mm es mucho mayor. Hay en el mercado también muchas más soluciones: 3x, 4x y 5x aunque sus precios son ya muy superiores y su aplicación práctica no es tan habitual.
Hay que tener en cuenta que al añadir un nuevo elemento óptico al telescopio, vamos a perder calidad óptica, por eso es recomendable que la lente de Barlow sea de calidad.
Los prismas Los prismas son sólidos (casi siempre de vídrio) delimitados por caras planas, que se introducen en el trayecto óptico para obtener una desviación del haz de luz. Para el astrónomo aficionado, el caso más corriente de empleo de prismas se da con los refractores o con los reflectores de tipo Cassegrain . Para observar objetos próximos al cenit con refractores o instrumentos de foco posterior, es preciso agacharse bajo el instrumento en posturas dignas de un contorsionista. Estas posturas incómodas se evitan insertando delante del ocular un prisma de ángulo recto, también conocido como prisma cenital o diagonal estelar. Para oculares de gran diámetro, como los de 50mm, es preferible sustituir el prisma por un espejo plano. Correctores de campo y reductores de focal Los correctores son sistemas ópticos diseñados para aumentar el campo útil de los telescopios; por este motivo, son particularmente apreciados en la fotografía astronómica.. De hecho, han sido desarrollados para satisfacer las exigencias de la fotografía celeste.
Derivan de las lentes aplanadoras de campo, que ofrecen además la posibilidad de reducir el astigmatismo. El uso de los correctores de campo resulta útil sobre todo en los reflectores muy abiertos, donde corrigen principalmente la cabellera. Los reductores de distancia focal, están compuestos por dos lentes y reducen a la mitad (depende del modelo) la distancia focal del telescopio al cual se acoplan, lo cual significa que mediante su empleo, un f15 se convierte en un f7,5, un f10 en un f5 y así sucesivamente. Por lo tanto, desde el punto de vista fotográfico, la ganancia se traduce en un tiempo de exposición reducido a 1/4, por ejemplo 5 minutos en lugar de 20 o un cuarto de hora en lugar de una hora completa. La escala de la imagen, por su parte, se reduce a la mitad; por ejemplo, la de una nebulosa que antes ocupaba 20mm pasa a ocupar solamente 10mm. Los reductores de focal no resultan caros y su empleo es aconsejable apra fotografiar objetos tenues con relaciones de apertura de f10 o menores. Sin embargo no son ventajosos desde el punto de vista de la observación visual.
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